miércoles, 26 de noviembre de 2014

Bardot es Bardot




Su nombre solamente invoca paseos en bikini bajo La Croisette, ojos de felinos muy bien delineados. Alguien decía por ahí que Brigitte Bardot "poseia algo desconocido que atraía a los idólatras en un tiempo sin dioses". Famosa por su conocida fama de cazadora de amantes y sus otros amores por el que abandona el cine para dedicarse a cuidar animales abandonados y heridos, y en algún momento dijo: "Di mi belleza y mi juventud a los hombres. Ahora daré mi sabiduría y experiencia a los animales".

Su explosión de sensualidad es tan graciosa como siempre. Ella no era una esposa, ni madre. Lo tenia tan claro que se casó cuatro veces y tuvo un hijo, y decidió que no estaba hecho para él. Su admirable honestidad y tal comportamiento era a la vez un escándalo y una inspiración secreta de muchas otras mujeres. Y es que ella no estaba actuando a cabo cualquier tipo de rebelión, ella sólo estaba siendo ella misma, lo que pocas mujeres podían hacer.
Ella atrajo a las mujeres que quería hacer como ella, y los hombres que simplemente quería en su vida.



Bardot podría proyectar inocencia de niña y el magnetismo animal peligroso a la vez, un rasgo que define su papel estelar en Y Dios creó a la mujer, con los labios de color beige de felpa, cascada de rizos suaves de gr y voluptuosas curvas ondulantes al ritmo de un tambor.
¿Y quién no fue hipnotizado por el icono de la nueva ola francesa? Pues, John Lennon, loco por la ella, tenía un cartel gigante clavado en el techo de su dormitorio. Gainsbourg le escribió una canción después de que se separaron en 1968 llamó Iniciales BB en el que decía "y es como un cáliz de su belleza".


Lo que admiro es que Bardot nunca ha recurrido a la cirugía estética a jamas ha evitado la cruel mirada del espejo. Bardot es Bardot, que desafía mi definición hacia ella.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Mi viaje empieza ahora



Con esta carta, quiero dejar mis más sinceros y cercanos agradecimientos por todos estos años que me acogieron con ­ amor y mucha confianza. Hoy es un día muy especial para mi, porque me estoy despidiendo de VOGUE, de ustedes, les estoy abriendo mi corazón como lo hice con cada foto que tome para ustedes.

Estoy inmensamente agradecido por confiar en mi trabajo y dejarme ser parte de esta gran familia que es VOGUE. Mi gran carrera les debe todo a ustedes, por ustedes soy reconocido como el fotógrafo de sus portadas y eso hace de mi vida más feliz y de mis ojos brillar cada día que me levanto.

Esta post-guerra nos ha dejado a todos sin fuerzas pero a la ves con más ganas de seguir luchando por nuestros sueños y por una vida mejor. No hay palabras para describir que es trabajar con Cecil Beaton, una gran fotógrafa como ya todos sabemos, y también trabajar con John Deakin y hacerlo para ustedes familia VOGUE, no tiene precio.

Hoy me despido, debo empezar un largo viaje por el mundo, por mi vejez. Debo recorrer todo el mundo antes que llegue el día que a todos nos llega, porque así no quiera llegará y quiero estar preparado para haber palpado ya todas las tierras de este mundo, o las que alcance. Y esto no es triste, al contrario, es reconfortante saber que fui el fotógrafo de todas sus portadas desde 1940 hasta hoy, 1950, hacen de mi vida un sueño realizado y cumplido por ustedes.

Poder dejarles estas portadas con estas mujeres tan hermosas, y elegantes. Como olvidar hace 3 años, en 1947, cuando hicimos historia el “new look” de Dior y yo sui su fotógrafo elegido, una de las pocas fotos de ese “new look” fue tomada por mi y eso me llena de alegría en mi vejez.

Como fotografiar a Audrey Hepburn fue toda una bella experiencia y convertirla en un icono y modelo de portada de Vogue fue un honor. Me alegra que haya podido ser la actriz que siempre quiso ser y nos contó que quería ser.

Esta carta es un eterno agradecimiento y por eso mismo, podría escribir muchas hojas hablando de cada experiencia con cada portada, como cuando me decían que yo era obsesionado por los sombreros, y ahí quedo el legado, en más de una portada de Vogue, mujeres con sombreros prevalecían, y eso es gracias a toda la confianza que depositaron en mi.

Gracias por darme el premio al fotógrafo con más influencia en su revista, gracias por darme el lugar que tanto trabajé y que en este momento y siempre dieron sus frutos de calidad y estándares altos de moda y estilo para lo que es Vogue, el surrealismo y el romanticismo siempre fueron nuestro solidos para estas portadas tan increíbles que surgieron y que hoy en día hacen a Vogue lo que es Vogue, sumando el trabajo de todos, y siempre estaré muy agradecido inmensamente.

Mi viaje empieza ahora.

Los recordaré todos los días de mi vida, como mi familia, mi familia VOGUE que sobrevivimos a la guerra y hoy en día tenemos un legado inmenso que dejaremos tras los años. Conmigo pueden contar donde quiera que yo este, ya saben, me pueden contactar, pero es hora de emprender mi viaje.

Gracias de nuevo por hacerme su fotógrafo esencial,


Desde el fondo de mi corazón,




Clifford Coffin









miércoles, 22 de octubre de 2014

Viaje Orinoco



El nuevo orden político, territorial, económico, social y cultural que se produjo tras la Primera Guerra Mundial ha suscitado en mi, un floreciente espíritu creativo en mi campo intelectual. La fotografía es lo que me apasiona, lo que llena mi alma de colores y durante este periodo de incertidumbre ha sido mi único alivio.

Vivo en una nube, no es literal, pero vivo en una especie de viaje onírico.
A pesar de haberse terminado la primera guerra mundial, nuevos ordenes mundiales han dado paso al nacimiento de nuevas corrientes políticas. Aires de nacionalismo y recuperación de la patria, despiertan sentimientos de odio y  rencor en aquellos que la primera guerra ha dejado sin nada.

 Sin embargo, mi espíritu sigue hambriento. ávido de nuevas caras por retratar o paisajes por vislumbrar pero sobre todo  quiero retratar la crudeza de este mundo, las victimas que sin palabras aceptan los  flagelos impuestos por otros.


Niños sin padres, madres que lloran a sus hijos enviados a la guerra y que quizá tuvieron fe en que algún día volverían.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

El baile de los 400



Los Astor la familia histórica de la ciudad de nueva york, llena de una variada mezcla de habitantes que reflejan la rica herencia cultural de las tierras nativas. Por su gran reconocimiento la señora Astor aprovechando que era de la elite social empezó con 400 nombres actuales a su época, todo inicia como un bendito capricho y así mismo como una diversión editorial donde se nombraban las personas más activas en la vida social de Nueva York.

Después de tres meses de hacer la larga lista, se lanza a la prensa en 1892, con entusiasmo la alta alcurnia respondió al artículo y al gran baile.

Entrada principal y a primera vista el hotel lujoso de la familia. La banda principal tocando música indie rock con un poco de Beethoven al fondo, la llegada al salón  con un tapete rojo y ventanales inmensos donde se veía el fondo del salón; copas de champagne servidas por todo lado, entraban los invitados y la familia Astor los recibían uno a uno con un duro y estrechón de mano agradeciendo su asistencia.


Cuando de repente una niña de moño rojo que estaba mirando con cara malgeniada. La niña del moño se le acerca a otra niña que esta en la fiesta y le dice que es la hija de los Astor, la otra niña no le cree mucho pero a Luciana le causa un poco de gracia y le dice q le acompañe a su lugar favorito; caminan, luego suben las escaleras y se sientan en el suelo y sus pies colgando, empiezan a detallar los vestidos de cada una delas damas (los hombres poco importaban). ..ija de dice q le acompañe a su lugar favorito, es ahi Los vestidos con pliegues lisos, algo de encaje e hilos dorados que se confunden con  la belleza  de los brocados y claramente el brillo que se notabanen el movimiento al bailar. El furor de la época, los colores pastel y algunos rojos fueron los que se destacaron en el baile, asi lo decidio Luciana.

El pavo triste



La tarde divina, sol infinito y el cielo azul oscuro. Frio a medias y la sensación de impotencia que me invade lentamente, como un toque mágico que me llenaba de recuerdos de el.
El pavo triste, se llamaba Lorenzo, estaba sentado encima de una placa de 1909 publicada por Vogue en la calle 24 de Nueva york. Lorenzo decía, época de los grandes desafíos de moda con los del otro lado del mundo (sobretodo con Francia), pero que nada superaba Nueva York  con la nueva silueta de la mujer, el abandono de corsé como una prenda indispensable de las mujeres de moda. Enormes, sombreros fueron usados ​​a mediados de la década, adornado con gigantes plumas –algunas parecidas a las mías, decía- eso le aterrorizaba pero al segundo se calmaba, en otras ocasiones veo pájaros disecados pero solo ocasionalmente, ¡menos mal! Y como de costumbre decorados con cintas y flores artificiales.

Cae la noche y Lorenzo ya viejo y cansado así el diga que sus plumas llenas de colores y brillantes lo hacen ver joven pero físicamente agotado, mas sin embargo sigue en su placa solo se mueve de ahí cuando quiero tomar agua o comer y claramente yo de esas tantas veces que a el le da hambre le llevaba uno que otro gusanito; le gustaban medio gorditos y que que tuvieran un aspecto baboso, decía que entre mas babosos mas exquisitos, lo que para mi resulta ser asqueroso.

Lorenzo seguía apreciando cada silueta, era lo que mas amaba hacer y yo era feliz escuchando cada apreciación hacia la mujer, me encantaba reír con el, mirarlo de cerca y ver sus ojitos que brillaban cuando pasaba un vestido largo con mucho movimiento. Cada vez que pienso en el sonrió, aunque ni yo me lo creo me enamore de Lorenzo, los días lluviosos pero para mi soleados junto a el y ahora que no esta solo vivo recordando la dulzura de sus ojos, su ironía, su soberbia y la impotencia que me llena lentamente y poco a poco me mata para encontrarnos…