El nuevo orden político, territorial, económico, social y cultural que se
produjo tras la Primera Guerra Mundial ha suscitado en mi, un floreciente
espíritu creativo en mi campo intelectual. La fotografía es lo que me apasiona,
lo que llena mi alma de colores y durante este periodo de incertidumbre ha sido
mi único alivio.
Vivo en una nube, no es literal, pero vivo en una especie de viaje onírico.
A pesar de haberse terminado la primera guerra mundial, nuevos ordenes
mundiales han dado paso al nacimiento de nuevas corrientes políticas. Aires de
nacionalismo y recuperación de la patria, despiertan sentimientos de odio
y rencor en aquellos que la primera
guerra ha dejado sin nada.
Sin embargo, mi espíritu sigue
hambriento. ávido de nuevas caras por retratar o paisajes por vislumbrar pero
sobre todo quiero retratar la crudeza de
este mundo, las victimas que sin palabras aceptan los flagelos impuestos por otros.
Niños sin padres, madres que lloran a sus hijos enviados a la guerra y que
quizá tuvieron fe en que algún día volverían.

