Con esta carta, quiero dejar
mis más sinceros y cercanos agradecimientos por todos estos años que me
acogieron con amor y mucha confianza. Hoy es un día muy especial para mi,
porque me estoy despidiendo de VOGUE, de ustedes, les estoy abriendo mi corazón
como lo hice con cada foto que tome para ustedes.
Estoy inmensamente agradecido
por confiar en mi trabajo y dejarme ser parte de esta gran familia que es
VOGUE. Mi gran carrera les debe todo a ustedes, por ustedes soy reconocido como
el fotógrafo de sus portadas y eso hace de mi vida más feliz y de mis ojos
brillar cada día que me levanto.
Esta post-guerra nos ha dejado
a todos sin fuerzas pero a la ves con más ganas de seguir luchando por nuestros
sueños y por una vida mejor. No hay palabras para describir que es trabajar con
Cecil Beaton, una gran fotógrafa como ya todos sabemos, y también trabajar con John
Deakin y hacerlo para ustedes familia VOGUE, no tiene precio.
Hoy me despido, debo empezar
un largo viaje por el mundo, por mi vejez. Debo recorrer todo el mundo antes
que llegue el día que a todos nos llega, porque así no quiera llegará y quiero
estar preparado para haber palpado ya todas las tierras de este mundo, o las
que alcance. Y esto no es triste, al contrario, es reconfortante saber que fui
el fotógrafo de todas sus portadas desde 1940 hasta hoy, 1950, hacen de mi vida
un sueño realizado y cumplido por ustedes.
Poder dejarles estas portadas
con estas mujeres tan hermosas, y elegantes. Como olvidar hace 3 años, en 1947,
cuando hicimos historia el “new look” de Dior y yo sui su fotógrafo elegido,
una de las pocas fotos de ese “new look” fue tomada por mi y eso me llena de
alegría en mi vejez.
Como fotografiar a Audrey
Hepburn fue toda una bella experiencia y convertirla en un icono y modelo de
portada de Vogue fue un honor. Me alegra que haya podido ser la actriz que
siempre quiso ser y nos contó que quería ser.
Esta carta es un eterno
agradecimiento y por eso mismo, podría escribir muchas hojas hablando de cada
experiencia con cada portada, como cuando me decían que yo era obsesionado por
los sombreros, y ahí quedo el legado, en más de una portada de Vogue, mujeres
con sombreros prevalecían, y eso es gracias a toda la confianza que depositaron
en mi.
Gracias por darme el premio
al fotógrafo con más influencia en su revista, gracias por darme el lugar que
tanto trabajé y que en este momento y siempre dieron sus frutos de calidad y estándares
altos de moda y estilo para lo que es Vogue, el surrealismo y el romanticismo
siempre fueron nuestro solidos para estas portadas tan increíbles que surgieron
y que hoy en día hacen a Vogue lo que es Vogue, sumando el trabajo de todos, y
siempre estaré muy agradecido inmensamente.
Mi viaje empieza ahora.
Los recordaré todos los días
de mi vida, como mi familia, mi familia VOGUE que sobrevivimos a la guerra y
hoy en día tenemos un legado inmenso que dejaremos tras los años. Conmigo
pueden contar donde quiera que yo este, ya saben, me pueden contactar, pero es
hora de emprender mi viaje.
Gracias de nuevo por hacerme
su fotógrafo esencial,
Desde el fondo de mi corazón,
Clifford
Coffin

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